¡Felíz nochebuena!

Felices fiestas...

Ahora que nos llega la navidad a la vuelta de la esquina, seguro que la paz y el amor está entre todos.

Vale más el sentimiento que las palabras y los hechos. Algo que el amor va mucho más allá de nuestras almas.

Sinceramente, este mundo necesita un cambio brusco. Un cambio de rumbo hacía la buena voluntad, el buen corazón; las buenas formas del tratar; el buen quehacer hacía nuestros seres queridos y no queridos; recordar los
momentos más bonitos y más horribles de todas nuestras vidas; Arrancar el mal que tenemos todos entre nuestras almas y buscar entre todos el amor, tanto al prójimo como a la familia.

Hagamos entre todos, que exista el amor más grande jamás vista en todo el mundo. Nuestros corazones, nuestras almas y nuestros pasados, presentes y futuros las debemos hacer todos entre nosotros.

¿Para qué nos han creado esta vida? Pues para un objetivo común. Un objetivo único: Nacer, crecer, amar, vivir, ser cada vez más viejos y por último,...para morir.

No sólo todo lo que he dicho anteriormente. Sino que hay algo más, aunque haya gente que no lo crea: Dios nos ama a todos.

Debemos encender una vela en favor de la paz.

¡Mucha suerte y muchas gracias!

Prefiero llorar con amor, con paz y corazón. Mi corazón está también para todos vosotros, para todos aquellos que han querido la ayuda, para los que han despreciado en mi persona, para los que han querido ser poco amables en
mí. No hay excepciones.

Espero que dure muchos años el amor entre todos. No quiero ningún odio, ni de nadie, ni mía, ni de ninguna otra persona.

Dios quiera que sea así. ¡OJALÁ! Dios quiera que no existan esfuerzos inhumanos.

Muchas gracias.

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